segunda-feira, 1 de março de 2010

Bioética: Una Palabra con Historia
Fernando Lolas Stepke,
Director, CIEB (El Mercurio, Marzo 1997)



Introducción
El comienzo
Largo pasado y breve historia
Producto Cultural


Introducción


Entre los dias 23 y 24 de Septiembre de 1992 se realizó en la Universidad de Washington, Seattle, una reunión bajo el epígrafe "El nacimiento de la bioética." A ella asistieron los "pioneros" (unas sesenta personas, de las cuales concurrieron cuarenta y dos) a celebrar lo que consideraban el trigésimo aniversario del nacimiento de esta disciplina. Tomaban como punto de referencia un articulo de la revista Life del 9 de noviembre de 1962 que contaba la historia de un comité, establecido precisamente en Seattle, cuya misión fue seleccionar pacientes a quienes se pudiera ofrecer la hemodiálisis, tratamiento posibilitado por el doctor Belding Scribner al inventar la conexión y la cánula arteriovenosa, en 1961.

Como pronto se hizo evidente, muchas personas requerían tratamiento y no todas podían ser atendidas. La solución fue encomendar la delicada seleción a un grupo de personas, preferentemente no médicos, quienes juzgarian en base a antecedentes distintos de los clinicos. La periodista que escribió el artículo, Shana Alexander, diría que la historia constituyó una de las más fascinantes de su carrera. La tituló "They decide who lives, who dies" (Ellos deciden quién vive, quién muere).

El Comienzo


Albert R. Jonseu, quien convocó a la reunión de 1992, es profesor de la Universidad de Washington, Seattle, que en su opinión podría reclamar el derecho a ser la cuna o el origen de la bioética. Omite decir que en 1962 nadie hablaba aún de "bioética". Ni la palabra había visto la luz pública ni los casos famosos que debatió la prensa habían sido difundidos.

El artículo de Life puede considerarse un hito importante por describir la constitución de un comité anónino de no-médicos que toma decisiones cruciales respecto de la vida, la muerte y el destino de personas. Señala la compartición por parte de expertos y no-expertos de decisiones tradicionalmente ligadas a la profesión médica. Demuestra, además, la importancia de una innovación técnica-la cánula arteriovenosa-para el dessarrollo de una consideración moral. Muestra el interés público que despierta la tecnologia salvadora de vidas. Sin duda, elementos importantes de lo que iba a ser el "movimiento bioético".

La primera "historia" de la bioética, escrita por un profesor de ciencias sociales y humanidades en una escuela de medicina, parte del asombro que causan a un extraño a la profesión (en 1982) que las decisiones cruciales se vuelvan colectivas y dejen de ser individuales, que se formalicen a través de comités dialogantes a que no médicos tengan influencia en ellas. El paciente, dicho así genéricamente, empieza a gozar privilegios de las minorias (en Estados Unidos, negros, mujeres y todo grupo capaz de articular un discurso de defensa de derechos es "minoría". Los grupos que no articulan derechos semejantes son por definición "mayoría"). Su reflexión respecto de la tecnología es que ella, en y por si misma no es importante. Lo importante es cómo siente la gente que debe responder a la tecnología.

Otro ímpetu para el "movimiento" provino de un artículo de Henry Boecher, profesor de anestesia en la Escuela de Medicina de Harvard, publicado en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine. En él y bajo el aséptico título "Ethics and clinical research", declaraba no éticos "doce de cien artículos consecutivos publicados en 1964 en un aexcelente revista médica". Por cierto, el clamor que se levantó delataba la extrema susceptibilidad de los médicos, originada en muchos lustros de equívoco "servicio a la humanidad" a través de la ciencia médica. No hubo que esperar a la Alemania nazi para saber de transgresiones a los derechos humanos perpetradas en nombre de la ciencia, ni las declaraciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial terminaron con ellas. Sin embargo, no es del tipo de asuntos que se ventilan en las revistas profesionales, or al menos, no se ventilaban en 1966, año en que se publicó el articulo de Boecher.

Un tercer ímpetu provino del primer trasplante cardíaco realizado por Christian Barnard, en Sudáfrica, en 1967. Aunque ya se llevaban cerca de quince años de trasplantes renales, el corazón no sólo era más impresionante por las asociaciones sentimentales que despierta sino por el muy trivial hecho de que su traspaso a otro cuerpo exige la muerte del donante. La pregunta evidente era sólo la primera pregunta. Como demuestra la historia ulterior, las cuestiones generadas por los trasplantes abarcan desde conocer la intención del muerto de donar su órgano hasta saber el estatuto juridico del "cadáver viviente" que hay que mantener en buen estado hasta concretar la operación. Ya en 1968, un comité de la Universidad de Harvard, presidido por el propio Boecher, intentaba cerrar una cuestión delcarada abierta por el Papa Pio XII en 1958 al proponer la noción de "muerte cerebral", que tan diversa suerte ha corrido en legislaciones de distintos paises. Si algo puede decirse de ella es que es útil, y eso lo han granjeado sostenedores y detractores.

Se incubaba hacía tiempo en los Estados Unidos un proceso de revisión de las metas y las prácticas de la medicina. Manifestaciones de ello fueron los libros de Joseph Fletcher, "Morals and Medicine" (1984) y de Paul Ramsey, "The Patient as Person" (1970). Casos famosos habían llevado a establecer temas como el "Consentimiento informado" en 1957, la diferencia entre vida consciente y vida vegetal hecha pública por el caso Quinlan en 1976; el derecho de la mujer al aborto en el caso Roe versus Wade el mal uso de personas incapaces de defenderse como en el famoso Tuskagee Syphillis Study y otras circunstancias. Todas pusieron sobre el tapete de la discusión el enfrentamiento entre los hechos y los valores, entre lo factible y lo legítimo, entre el caso y el principio.

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Largo Pasado y Breve Historia


El término bioética ha suscitado, desde que se puso en circulación, más de algún debate, algo de resistencia y una final aceptación. Fue acuñado en Madison, Wisconsin, y en Washington D.C.

Van Renssoluer Potter, un oncólogo de la Universidad de Wisconsin, usó el término en un sentido evolucionista, algo diferente del que tiene actualmente.

Por su parte, Andres Hellegers, de origen holandés, dio el nombre al Instituto que se fundara en 1971 en la Universidad de Georgetown con el titutlo de The Joseph and Rose Kennedy Institute for the Study of Human Reproduction and Bioethics, el que más tarde se transformaría en el Kennedy Institute of Ethics.

Contribuyó al establecimiento definitivo del término en el horizonte intelectual la publicación de la Encyclopedia of Bioethics, editada por Warren T. Reich, aparecida en 1978, cuyos 285 colaboradores fueron convocados al proyecto desde 1971. El libro fue reeditado en 1982 y tuvo un edición revisada en 1995. Para entonces, el número de colaboradoes había subido a 437.

La intención original de Potter era un proyecto global, que combinara el conocimiento biológico con el conocimiento de los sistemas de valores humanos. Su proyecto era el encuentro, o reencuentro, entre los hechos y los valores, lo que originaría un paradigma disciplinario en todo semejante al programa holístico de algunas versiones de la medicina psicosomática, otro movimiento integrador que se propuso un fin semejante. En al caso de lo psicosomático, lo reunido eran "psique" y "soma", entendiendo por lo primero el ámbito de los deseos, los sentimientos, las emociones y por lo segundo el cuerpo como campo de intencionalidades, en el que la enfermedad no sólo tiene un carácter biológico sino también un significado biográfico. La dicotomia que la bioética intenta superar es la de ´bios´, entendido no como vida a secas sino como vida humana (esto es, antopologia) y ética, en su doble acepción de carácter o disposición moral (ethos) y costumbre o hábito (éthos), sin descuidar su acepción ontológica y no moral, como lo propio, lo intimo, lo hogareño. Vida de ética y ética de la vida son pues dos aspectos que el término connota y si bien ha adquirido un carácter esencialmente instrumental en la cultura que le dio origen (la estadounidense) todavía hay mucho que "da que pensar" en la combinación de estos vocablos. A fin de cuentas, como dice el nuevo Humpty Dumpty en "Alicia en el país de las Maravillas", se puede usar el lenguaje para decir lo que uno desea decir y punto, prerrogativa que desde siempre han empleado los científicos. La "Wortsohopfung" (creación conceptual) es sin duda la faz creativa de la ciencia, pues es gracias al lenguaje, por él y en él, que se instalan los objetos de la ciencia en al ideario social.

Es un ejercicio interesante datar el origen de una disciplina. De todos los quehaceres intelectuales podría decirse que poseen un largo pasado y una breve historia. Todas las historias, en tanto miradas retrospectivas, tanto inventan cuanto relatan, pues suelen ser selectivas, llamar "pioneros" a los que dijeron lo que después fue moda y poner en germen aquello que después fue moda y poner en germen aquello que después se realizó. En 1962, fecha del artículo de Life, no sólo no existía el término bioética con una acepción semejante a la que tendría. Faltaban muchos años para que se fundaran instituciones como el Hastings Center (1968) o el Kennedy Institute of Ethics (1971) o se establecienran las famosas comisiones, la Nacional primero y la del Presidente, después, que tuvieron el encargo de "proteger" a los pacientes de quienes supuestamente deberían beneficiarlos:los investigadores médicos. Por la práctica razón de que pusieron el término en letras de molde, la publicación del libro de Potter y el establecimiento del Instituto de la Universidad de Georgetown suelen emplearse como marcadores históricos. Jonsen observa que si de origen intelectual se trata, debiera declararse la publicación del libro de Ramsey el comienzo de la disciplina, si bien no empleó el vocablo bioética. Potter, introductor de éste, lo reemplazó luego por "ética global" retomando su idea original, que había podría decirse asimilada por la profesión médica.

A las asociaciones relativamente laxas y de gran adaptabilidad de la palabra hay que agradecer en parte el éxito de lo que bajo su alero fue realizado posteriormente. Ello refuerza la tesis de que las palabras no son simples vehículos del trabajo intelectual. Lo constituyen, son su entraña. Las disciplinas son discursos, imbricaciones de lenguas con hablantes, que se gestan y sobreviven en las comunidades en tanto "den que hablar" y "dejen hablar" a los intereses sociales que las engendran. Algunas se rigidizan y esclerosan en cotos de especialistas o pierden vigencia las necesidades que en su día satisficieron. Cuando el término bioética hizo su aparición, muchos suponían que la ética era una suerte de conjunto de normas y prohibiciones que se aplicaban a la investigación médica y biológica como la estadistica de los ignorantes: simplemente para saber qué "se pude" y qué "no se puede". La filosofía en las aulas de las escuelas de medicina desempeñaba una función cosmética, cercana a las "bellas letras" y otras formas de "humanidades", sin pensárselas esenciales para el trabajo médico real. Bioética era un híbrido y los híbrodis son fuertes. Costó mucho-y no puede decirse que haya habido éxito-desterrar el término "psicosomático" y, de no ser por la postura invasora y soberbia de sus cultores, podría augurarse un buen futuro para la "sociobiología". Especialmente en épocas de "interdisciplinariedad", las palabras que designan contornos y limites difusos tienen mucho que ganar, reclutan adeptos marginales y limítrofes y, cuando tienen la suerte de ser empuñadas como espadas o blandidas como estandartes por grupos poderosos de opinión, se convierten en ortodoxia y son fuente de autoridad.

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Producto Cultural


No hay que olvidar, aunque esté repetido de sobra, que bioética es producto específico de una cultura y que su momento germinal acaeció en un punto de desarrollo del liberalismo individualista norteamericano que le fue favorable, bajo el impacto de desarrollos tecnológicos impensables en otras latitudes y en un clima de "descubrimiento" de actos y prácticas no compatibles con la imagen que de si misma tenía la sociedad norteamericana. Su tarea de "desmitificación", "denuncia", "compromiso", que podría haber compartido con las ciencias socials cuando combativamente invadieron el reducto de lo médico, se convirtió, como dice Callahan, en un papel "regulatorio" o de "mediación" entre intereses expertos e intereses profanos en el campo de la salud. Esta mediación provino de la teología moral y de la filosofía, que revitalizadas por hechos, se convertieron en herramienta de trabajo. Debe notarse que fueron ante todo teólogos protestantes quienes contribuyeron al desarrollo de la hora prima y que todo el debate causado por "lo bioético" estuvo acomañado desde el comienzo de una cobertura periodistica espectacular. Los "casos" públicos lo fueron porque "se hicieron públicos".

Al cabo de los años, puede comprobarse que la bioética no ha sido un fuerza hostil sino amisotsa en el seno de la institución médica. Sus incursiones dentro y fuera del campo de la salud han oscilado entre los dos extremos, el de las prohibiciones totales (al modo de Ramsey) o el de las aceptaciones totales (al modo de Fletscher). No obstante, más allá de su institucionalización y burocratización, sigue manteniendo una maleabilidad aceptable. En mano más a menos conservadoras o progresistas siempre constituye-o es de esperar que así sea-una respuesta amplia, ecuménica, secular y no confesional a los problemas de las ciencias biológicas y médicas en su vertiente social. De hecho, una bioética confesional o religiosa es una contradicción en sí misma. Puede haber estudios de relaciones entre religión y bioética, pero una bioética confesional es tan absurda como la "fisiología peronista" de que me han hablado mis amigos de Argentina. Que alguien tenga un punto de vista sobre algo no quiere decir que sus procedimientos sirvan sólo para favorecerlo o "defenderlo". De hecho, la idea misma del diálogo como herramienta de consenso, que inspira la institución de los comités de ética, es indisoluble del pluralismo, y el plularismo no se aviene con el fundamentalismo y el fanatismo, esas raras virtudes del celo creyente que como un reverso del rey Midas pervierten lo que tocan.

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Tamanho do texto A A Morin e as metamorfoses
22/01 - 14:24 - Alberto Dines



ImprimirEnviarCorrigirNotícias SMSFale ConoscoCuriosas as avaliações sobre o primeiro ano do mandato de Barack Obama. Os primeiros 365 dias de uma Administração que se estenderá, no mínimo, ao longo de 1460 e, no máximo por 2920, são obrigatoriamente enganosos. Para começar: as análises abarcam apenas o lapso que começou em 20 de janeiro de 2009 quando o novo presidente chegou à Casa Branca e ignoram o resto, a jornada até a vitória nas urnas. Acontece que este “resto” contém um extraordinário acervo de mudanças que não foi cogitado nem incluído nos balanços do primeiro aniversário da atual Administração.

Num inspirado texto publicado no “El País” (domingo, 17/1, p.27), o filósofo francês Edgard Morin fez o elogio da metamorfose. Evidentemente não cita Obama mas oferece uma chave para entender a atuação do presidente americano.

Para Morin a tarefa prioritária é salvar a humanidade e isto impõe mudanças drásticas em nosso modo de pensar, viver, conviver, agir, falar e olhar. A idéia da metamorfose como solução mais rica e promissora do que as revoluções, contém uma radicalidade transformadora que as grandes rupturas são incapazes de produzir.

Metamorfoses começam com inovações marginais, perspectivas diferenciadas, despretenciosas, mínimas, porém capazes de despertar a curiosidade. Geralmente escapam do crivo daqueles que vivem de olhos arregalados a procura de feitos retumbantes e transitórios.

Durante sua campanha eleitoral, o primeiro presidente negro da história dos EUA não apelou para postulações de caráter racial. Seriam desnecessárias e contraproducentes: a sua candidatura, em si, já significava o triunfo da cruzada pela igualdade dos direitos. Obama é pós-racial como também é pós-ideológico: seu liberalismo político é inerente, intrínseco, natural, dispensa etiquetagens ideológicas.

Manteve Ben Bernanke na presidência do FED (Federal Reserve, Banco Central) apesar de indicado pelo reacionário Bush e transformou-o num operoso agente do intervencionismo econômico tanto no desarvorado mercado financeiro como na falida indústria automobilística.

A metamorfose produzida por Obama ao lidar com a debacle financeira americana permitiu que um ano depois o “Economist” - venerando e irascível bastião do liberalismo econômico - fosse compelido a reconhecer num editorial que os tempos são outros: “mesmo os mais intransigentes defensores do capitalismo concordarão que a sua vocação para a formação de cartéis, seu desprezo pelos custos da poluição e sua tendência para desabar sob o peso da inventividade financeira precisam ser dominados por leis capazes de redirecionar sua energia para o bem comum.” (edição de fim de ano, 19/12, p.38)
O que aconteceu com o “Economist”? Teve um estalo, apenas isso.

Olhou para coisas iguais com um olhar diferenciado. Singularizou-se. Metamorfoses associam-se a grandes mutações porém começam em surdina com a simples constatação de que um novo olhar será capaz de acionar uma cadeia de inovações e produzir milagres.

A Conferência do Clima em Copenhagen estava fadada ao fracasso porque pretendia metas ambiciosas com ferramentas antigas. A salvação do Haiti exige ações emergenciais no campo humanitário mas impõe novo arsenal de ações para dar vazão à solidariedade internacional. Só uma ONU in loco, devidamente amparada pelos países-membros, teria condições de converter aquele não-país numa entidade nacional. Seria a primeira experiência da ONU como UTI de países ameaçados de extinção. Convém pensar neste tipo de opção, a Natureza está furiosa e o fanatismo também.

“Metamorfose” ganhou conotações penosas a partir da sua utilização por Franz Kafka como título da novela sobre a absurda história de um sujeito que acordou convertido em inseto. O elogio da metamorfose por Edgar Moris vai em outra direção, oferece esperanças e alívio. A salvação da humanidade não depende de sofisticados equipamentos e alucinantes tecnologias.

Bastam insignificâncias.
Informática Médica


Computadores de Mão: O Futuro da Medicina?
Renato M.E. Sabbatini


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Revista Check-Up, Nov/Dez 2002
Veja também: Índice de Artigos de Informática Médica de Renato M.E. Sabbatini



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A s tecnologias de informática que se desenvolveram na última década têm um enorme potencial revolucionário para mudar a forma como a medicina é praticada. Entretanto, infelizmente são ainda sub-utilizadas pelos médicos, e um dos motivos principais é a dificuldade de aplicação em seu atarefado e corrido dia-a-dia. Os médicos também costumam alegar que o uso do computador durante a consulta pode interferir no delicado equilíbrio psicológico da relação com o paciente.

O que fazer, então, para aumentar o nível de uso cotidiado dos computadores pelos médicos clínicos? Uma das soluções mais simples e efetivas já está, literalmente, à mão: são os computadores portáteis denominados de "palmtops" (ou seja, cabem na palma da mão). Eles são leves, versáteis, relativamente baratos, e podem ser utilizados virtualmente em qualquer situação e lugar, trazendo os benefícios dos computadores para a beira de leito e para o consultório.

Os primeiros palmtops a serem comercializados surgiram nos EUA, fabricados por uma empresa chamada 3Com. Um sucesso instantâneo entre executivos, o Palm Pilot, como foi denominado, era, em seu modelo inicial, pouco mais do que uma agenda eletrônica mais sofisticada, com um preço bastante salgado. Apesar disso, em menos de três anos foram vendidos mais de 5 milhões de unidades em suas várias versões. Como seria de se esperar, logo surgiram muitos concorrentes, como o Handspring Visor, praticamente idêntico ao Pilot, e modelos de vários fabricantes tradicionais, como a Casio, a HP, a Sony, a Compaq, e outros.

O sucesso do Palm Pilot e de seus imitadores foi devido em grande parte à excelência do design e a amigabilidade do uso. É pequeno, levissimo, e tem toda a sua parte frontal ocupada por uma tela de cristal líquido. Não tem teclado: os caracteres e algarismos são escritos à mão em uma parte da tela, usando uma pena. É facilimo de usar e funciona muito bem, reconhecendo tudo o que você escreve com mais de 90% de acerto, por meio de um software chamado Grafitti. Se você não gostar desse sistema, é possível chamar um pequeno teclado na tela, que pode ser acionado com toques da pena.

Outros pontos excelentes do Pilot são o seu sistema operacional (Palm OS) e a filosofia de sincronização com um computador comum. Utilizando uma pequena base e um "botão de sincronização", todas as informações registradas na agenda são passadas para um banco de dados no computador e vice-versa, mantendo os dois sempre atualizados. Isso facilita a entrada e a importação de dados através do computador, inclusive o carregamento de softwares desenvolvidos especificamente para essa plataforma. A eficiência é muito boa, e já são mais de 20.000 desenvolvedores de software para o Palm OS, apenas nos EUA, que estão aproveitando esse mercado.

Os concorrentes principais do Pilot utilizam o sistema operacional Windows CE, desenvolvido pela omnipresente Microsoft. Ele é maior e mais pesado, e consome muita bateria, mas por ter a capacidade de executar praticamente qualquer programa do Windows, tem conquistado uma fatia considerável do mercado de portáteis. Outro tipo de concorrente que tem entrado fortemente é constituido pelos telefones celulares inteligentes, ou "smart phones". A Nokia, uma das maiores fabricantes de celulares do mundo, foi uma das pioneiras desta linha, ao licenciar o Palm OS para operar em sua nova geração de celulares, que permitem a navegação na Internet, o acoplamento de funções de agenda, etc. Ao invés de carregar agenda eletrônica, celular, pager, etc., um único aparelho portátil dá conta de tudo, com uma interface única e fácil de usar, para alegria dos nossos bolsos e cintos. O Palm OS tem até mesmo uma interface de reconhecimento de voz, como acontece com alguns modelos de agendas eletrônicas e também com aparelhos

Aliás, o casamento final entre as várias tecnologias já foi "oficiado": o Palm VII foi o primeiro modelo a ter acesso por rádio,nos EUA, a um provedor de acesso Internet e correio eletrônico, disponível nas maiores cidades americanas. Isso permite um verdadeiro sonho, a possibilidade de navegar na Web, receber e enviar email, em qualquer lugar, usando uma pequena agenda eletrônica, com alto grau de usabilidade.

Palms para a medicina!
A extrema portabilidade, alta capacidade de armazenamento, grande disponibilidade de softwares, e possibilidade de sincronização dos dados com outros palmtops e com computadores maiores são vantagens significativas para o uso clinico em campo. Ao que tudo indica, o uso de palmtops deverá se generalizar em certas áreas da medicina, devido a essas vantagens, e aquelas áreas da medicina que utilizam muitos cálculos, protocolos complicados e consultas freqüentes a bases de dados, são as melhores candidatas. Nos EUA, por exemplo, é raro o médico de emergências e o intensivista que não utilizem um palmtop.

Entre as aplicações interessantes, existem, por exemplo, diversas bases de dados de apoio a decisão médicas. Uma das melhores e mais conhecidas é o ePocrates, que é uma base de medicamentos.Os livros eletrônicos, embora sejam mais complicados de usar em um Palm, com sua pequena tela, também são uma aplicaçào muito interessante. Atualmente existem modelos de hardware e software (como o Reader da Microsoft, gratuito), que permitem uma visão clarissima e confortável de textos mesmo em PDAs pequenos. O uso de cores, sons e links também ajuda muito essa aceitabilidade. O fato é que o aumento de memória dos PDAs está possibilitando colocar dezenas de livros de referência médica em um único dispositivo. Com 8 Mb de memória, cabem 4 livros grandes, e com 64 Mb, como os computadores de mão mais modernos, pode se colocar ainda mais informação. A biblioteca médica de bolso será uma realidade dentro em breve.

Onde achar software e bases de dados médicas? Existem muitos gratuitos, e outros, pagos. No exterior e no Brasil existem vários sites exclusivamente dedicados ao uso de Palms em medicina (veja as referências abaixo, para fazer uma exploração maior). Para um informata médico, é essencial conhecer o mundo móvel dos computadores de mão, principalmente agora que a sincronização via Internet e modem, usando comunicação de rádio é possível nos modelos mais desenvolvidos. É um futuro fascinante, que recomendo todos conhecerem bem. Eu sou usuário entusiástico do Palm Pilot desde 1999, e confesso que já não viveria sem um. Os estudantes de medicina também estão usando cada vez mais.


Mas é útil mesmo?
Diversos trabalhos acadêmicos têm tentado avaliar qual seria o papel, o valor e o impacto desta nova tecnologia para o acesso e entrada de dados de pacientes e o acesso a informações médicas. Em um desses trabalhos, autores americanos avaliaram o uso do Palm Pilot por médicos da unidade de tratamento intensivo (UTI) em um hospital universitário.

Computadores Palm Pilot III foram fornecidos aos 20 médicos e 6 enfermeiros da equipe da UTI, cada um deles instalado com informações de referência médica, agendamentos e números telefônicos de contato. Os usuários tiveram uma sessão de treinamento de apenas uma hora, de introdução ao hardware e software. Vários aplicativos de gerenciamento de dados de pacientes foram avaliados durante o período de estudo. Para se ter uma idéia da utilidade dessas pequenas máquinas na UTI, entre os softwares de aplicação clínica incluidos estavam: equações ácido-básicas, soluções para diálise, substituição de eletrólitos, drogas antiarrítmicas, valores normais de laboratório, dosagem de drogas em insuficiência renal, manual de orientação da UTI, terapia antimicrobiana, sumários de estudos clínicos, protocolo de desmame do ventilador, e calculadores de depuração de creatinina, peso ideal, parâmetros respiratórios, excreção fracional de sódio, taxa de infusão endovenosa de drogas, etc. Todos os programas e dados ocuparam cerca de 2 Mbytes. Os dados dos pacientes eram entrados usando um gabarito personalizado e incluiam dados demográficos, história clinica, diagnósticos, terapias, procedimentos e planejamento do manejo. Os dados eram transferidos entre o pessoal médico usando dispositivo infravermelho.

O resultado principal do estudo foi que a equipe médica achou que os computadores de mão eram muito convenientes, fáceis de usar e úteis para seu trabalho. A comparação entre os livros-texto em papel e eletrônico revelaram uma equivalência quanto à utilidade, dando pontos positivos, no entanto, para a maior portabilidade e capacidade de funções de busca por palavras chave do Palm. O acesso a dados computadorizados dos pacientes melhorou comunicação, particularmente em relação aos pacientes em estadia mais longa. Portanto, a introdução desta tecnologia foi bem recebida, a despeito de diferenças quanto à familiariedade dos usuários com os dispositivos. Usuários de mais idade se beneficiaram mais, e duas condições relacionadas à aceitação destas mudanças tecnológicas foram treinamento adequado e facilidade de entrada dos dados.

Em conclusão, um dos maiores obstáculos ao uso mais intenso dos palmtops em aplicações médicas é que os usuários normalmente não conhecem nem sabem achar e carregar os aplicativos em sua área. Felizmente, esta situação parece estar mudando rapidamente.

Referência Bibliográfica
Handheld Computers in Critical Care. Stephen E. Lapinsky, Jason Weshler, Sangeeta Mehta, Mark Varkul, Dave Hallett, and Thomas E. Stewart. Crit Care 2001; 5 (4): 227-231

Endereços na Internet


ePocrates qRx: www.epocrates.com
Handheld Computers in Family Medicine: www.fammed.wisc.edu/education/res/PilotWeb.htm
PDAMed: www.pdamed.com.br
MedPalm: www.medpalm.hpg.com.br
GoDoctor: www.godoctor.com.br



Renato M.E. Sabbatini é doutor em ciências pela Faculdade de Medicina de Ribeirão Preto da USP, e fundador e diretor do Núcleo de Informática Biomédica da UNICAMP, em Campinas, SP. É também editor científico das revistas Informática Médica e Intermedic.
Email: renato@sabbatini.com

Copyright 2002 Renato M.E. Sabbatini
Todos os direitos reservados. Proibida a cópia para fins comerciais.

Publicação na Web:

URL: http://www.sabbatini.com/renato/papers/checkup21.html
A revolução é salva

Apesar dos combates espalharem-se para todos os lados, os revolucionários continuavam na Convenção, reformando a ordem social. A 20 de setembro de 1792 aprovaram o casamento civil e o divórcio. No mesmo dia, deu-se um fato marcante. Os batalhões republicanos mal-armados, precariamente uniformizados, mas tomados de entusiasmo, sob o comando do general Dumoriez, conseguiam deter e expulsar as forças estrangeiras do duque de Brunswick na Batalha de Valmy. Não foi um batalha muito sangrenta, apesar de envolver 47 mil franceses e 34 mil austro-alemães, morreram somente 200 franceses e 300 soldados prussianos, quando os invasores tentaram tomar de assalto um moinho (foram detidos pela artilharia francesa). Ela teve, porém, um significado extraordinário. As canhonadas de Valmy salvaram a revolução. Goethe, o grande poeta alemão que acompanhava o duque de Brunswick, ao ver os prussianos baterem em retirada, testemunhou: "Hoje assinala-se uma nova época na história universal".


Valmy, a batalha salvadora
O paradoxo da revolução no entanto persistia: ao mesmo tempo em que ela não poupava sangue, exigindo mais e mais vítimas, multiplicavam-se os decretos ampliando a liberdade e os direitos gerais da cidadania, que não cessavam de ser aprovados e implementados.


O Julgamento do rei

Expulsos os estrangeiros, contida ainda que temporariamente a contra-revolução, assegurada a república revolucionária, chega a hora do acerto de contas da Convenção com a monarquia, do povo com o seu rei traidor. Ninguém mais podia salvar Luís XVI de um julgamento, marcado finalmente par a o 14 de janeiro de 1793. No universo jurídico absolutista em que seus advogados de defesa, liderados por Malesherbes, ainda pensavam viver, o julgamento era um justiçamento. Não havia jurisdição precedente que autorizasse na França o povo, ou sua representação, julgar o soberano. Nem a Constituição de 1791 previra tal situação, porque o rei, ao deter o direito do veto, estava acima da lei. Na Europa, o único exemplo anterior de julgamento de um rei ocorrera durante a Revolução Puritana de 1649, quando o Parlamento inglês levou Carlos I às barras do tribunal, executando-o em seguida. Porém, como se vira na França, a revolução se legitimara aos olhos do povo e a Convenção, então transformada em representante máxima da nação, chamara a si o direito de julgar o rei.

Foi uma sessão e tanto. A Convenção inteira, ocupando o prédio central do Palácio das Tulherias, com mais de 700 representantes, transformara-se numa gigantesca sala de júri. Coube a Danton encaminhar a demanda pela condenação de Luís Capeto, assim chamado de acordo com as novas normas que o tratamento republicano impunham. Três quesitos deveriam ser respondidos:
1) o rei era culpado de conspiração contra a liberdade pública e atentados contra a segurança nacional?
2) O julgamento deveria ser submetido a sanção do povo?
3) Qual seria a pena imposta ao rei?
Após de 37 horas exasperantes e tensas de discursos e deliberações, com as galerias tomadas por populares, regados à rodadas de vinho, que davam urras a cada manifestação pela condenação à morte, 387 votos parlamentares determinaram por enviar o rei ao cadafalso, enquanto 334 se negaram a fazê-lo. O voto que causou mais espanto foi o do primo do rei, Felipe-Égalité, ligado à Montanha, que, com medo de se ver ameaçado das tribunas pelo público presente, pronunciou : je vote pour la morte!

No 21 de janeiro de 1793, um dia de inverno, Luís XVI foi levado ao cadafalso para ser decapitado por Sanson, o carrasco oficial da república convencional. Por toda a Europa, os reis tremeram. A cabeça cortada e sangrada do rei, erguida na praça pública lotada, foi o aviso que a França revolucionária enviou aos soberanos do velho continente, junto com o grito "Morte aos tiranos!"


Luís subindo no cadafalso, 21 de janeiro de 1793



Leia mais:
Especial Revolução Francesa


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A fuga do rei | O plano contra-revolucionário | A invasão da França | A pátria em perigo | O hino da revolução | A Convenção Nacional | Jacobinos e girondinos | A Vendéia | Execuções | Os massacres de setembro | A revolução é salva | O Julgamento do rei | Bibliografia




ÍNDICE DE MUNDO

Batalha de Valmy - Wikipédia, a enciclopédia livre

Batalha de Valmy - Wikipédia, a enciclopédia livre
A humanidade contra o IV Reich
por Miguel Urbano Rodrigues
O 15 de fevereiro de 2003 ficará como data de viragem na grande aventura da humanidade.

Em centenas de cidades da Europa, da Ásia, da América, da África e da Oceania milhões de pessoas saíram nesse dia às ruas para se manifestarem contra a guerra, respondendo ao apelo do Fórum Social Mundial. Nunca antes acontecera algo similar. Foi a primeira manifestação de protesto global da história.

Era tempo. Um projecto imperial de dominação planetária e perpétua ameaça a sobrevivência da humanidade.

Mais elaborado que o do III Reich nazi, não é menos monstruoso. Não sendo a ambição menor, os meios são outros e os povos só agora muito lentamente começaram a tomar consciência do perigo letal que esse projecto representa para a continuidade da própria vida na Terra.

Contrariamente ao que ocorreu na Alemanha dos anos 30, este sonho imperial nasceu num pais cujo povo não se identifica com ele.

O IV Reich, em processo de formação, foi concebido por um sistema de poder gerado nos EUA. Daí um primeiro absurdo. Sendo formalmente democráticas as instituições daquele pais, e apresentadas como modelo civilizacional em amplas áreas do mundo, os governantes estabelecem a confusão quando, invocando-as, promovem a guerra e a barbárie, afirmando agir em defesa da civilização e da liberdade. A escalada do novo Reich — a expressão é pesada, mas facilita a tomada de consciência — assumiu no ultimo ano uma feição assustadora. Se não for detida desembocará numa tragédia. Seria um erro, entretanto, extrair do acréscimo da sua agressividade a conclusão de que estamos perante um projecto muito recente. É antigo, tem quase sessenta anos [1] .

Noam Chomsky escreveu um artigo importante sobre o tema em 1981, na Monthly Review , mas o alerta foi rapidamente esquecido. O sistema de poder exerce um controlo praticamente hegemónico sobre os meios de comunicação.

Muitos sabem hoje que o controle absoluto do petróleo do Médio Oriente e da Ásia Central é a meta concreta imediata da anunciada guerra contra o Iraque. Bush e Blair não enganam mais os povos quando falam da defesa da civilização para justificar a destruição de um pequeno pais, arruinado pela guerra do Golfo.

A apologia da violência perdeu credibilidade, tornou-se inaceitável para a esmagadora maioria A propaganda não consegue repetir com êxito a grande farsa montada após o 11 de Setembro quando a cruzada bushiana contra Bin Laden e os Taliban funcionou como cobertura ética para a agressão criminosa ao povo do Afeganistão e para a implantação dos EUA na Ásia Central, do Cáspio ao Pamir, nas fronteiras ocidentais da China.

Hoje, aqueles que desfilaram em cidades situadas em todos os Continentes sabem que o Iraque não acumula armas bacteriológicas e químicas de extermínio maciço, e sabem também que Bush se opõe ao desarmamento de Sharon e de outros fascistas, aliados seus — como o colombiano Uribe — os quais, esses sim, contam com armas, fornecidas pelos EUA. Mas somente uma percentagem mínima dos milhões de cidadãos que se manifestaram no dia 15 contra a guerra e se opõem à agressão contra o Iraque está informada sobre os objectivos e o funcionamento da engrenagem que faz do slogan «desarmar Sadam Hussein» — eufemismo semântico — simples instrumento de um projecto imperial de contornos fascistas.

Esse ambicioso projecto é inseparável de uma realidade não evidente para as grandes maiorias: a crise estrutural do capitalismo .

O CAPITALISMO SENIL

O capitalismo não atravessa somente uma crise conjuntural, como a de 29-30, que levou à sua primeira grande reforma, a Keynesiana. Entrou num processo de decadência irreversível. Num lúcido ensaio, Samir Amin utiliza a expressão capitalismo senil para definir essa fase.

O sistema do capital funciona através de uma rede labiríntica de contradições que, no contexto da globalização neoliberal, não pode já superar. Na aparência atingiu o auge do seu poderio. Mas precisamente quando os seus epígonos proclamavam o fim da historia e a eternização do sistema, não consegue mais manter o equilíbrio do binómio antinomico consumo-destruição, imprescindível à reprodução do capital.

O desemprego crónico tornou-se endémico mesmo nos países mais avançados e o fosso existente entre eles e os Estados do Terceiro Mundo aprofunda-se de ano para ano, reflectindo a impossibilidade da sua modernização no âmbito do sistema.

Perante esta crise estrutural, a guerra apresenta-se ao Estado imperial que hegemoniza o sistema como uma condição de sobrevivência. Por um lado garante-lhe o controle de recursos naturais de que carece, pois os seus aproximam-se do esgotamento. Paralelamente, o Estado do capital, cada vez mais parasita, faz da violência um instrumento da continuidade do sistema. O complexo industrial-militar transforma a guerra num negocio fabuloso. O circuito destruição-recontrução (em regime de protectorado) é tão vital para o capitalismo senil como o sistema circulatório para o homem.

A teoria da guerra preventiva, na sequência da cruzada do Golfo e das agressões aos povos da Bósnia e da Jugoslávia, veio iluminar melhor uma estratégia que, gradualmente, está introduzindo uma mentalidade fascista no corpo de oficiais das Forças Armadas dos EUA.

A agressão que atingiu o povo do Afeganistão foi a primeira de uma cadeia de guerra preventivas prevista pelo sistema de poder do Estado do capital.

Na lista dos países a «desarmar» o segundo será provavelmente o Irão. No momento adequado, Washington, com os olhos postos nas suas fabulosas reservas petrolíferas, acusará a pátria de Omar Khayan de produzir armas de extermínio maciço.

Actualmente os EUA dispõem de centenas de instalações militares em 70 países. Na realidade são territórios ocupados.

Para atemorizar os sectores mais passivos e alienados da sociedade estadunidense, a máquina de propaganda oficial exibe na televisão imagens de nuvens mortíferas pairando sobre as cidades do pais.

Enviadas por Sadam, o novo Satã, estariam recheadas de armas bacteriológicas produzidas para aniquilar o povo norte-americano.

A única resposta patriótica a essa ameaça apocalíptica seria «desarmar» o Iraque. Ora no Pentágono desarmar significa, na prática, bombardear, arrasar.

Em Washington admite-se que somente nas primeiras 48 horas explodiriam em Bagdade 800 mísseis de Cruzeiro. Segundo as Nações Unidas uns dez milhões de iraquianos, quase metade da população, seriam mortos, feridos ou obrigados a abandonar as suas residências.

O«desarmamento» do Iraque, a concretizar-se, seria, na realidade um dos mais gigantescos genocídios da historia. Com a agravante de tal projecto haver sido elaborado minuciosamente por iniciativa de um Estado que se apresenta como porta-voz da civilização e defensor dos direitos do homem.

Mas que não haja ilusões. O Iraque, repito, surge no plano como etapa na escalada das guerras preventivas. Sadam é um incidente de percurso na rota norte-americana.

Desintegrada a URSS, o grande inimigo, na perspectiva do sistema imperial, é a China. Ela emerge como o único interlocutor temido pelo sistema de poder — o maior obstáculo ao seu projecto de dominação planetária e perpétua.

O medo nasce da dimensão demográfica — 1300 milhões de habitantes — e do ritmo impressionante do crescimento da sua economia. A manter-se a actual taxa, o PIB chinês será em meados do século muito superior ao dos EUA.

O novo Tratado de Segurança Mútua com a Japão — violador da Constituição nipónica — quase ignorado na Europa e na América Latina, foi ideado e imposto na previsão de uma futura confrontação com a China no âmbito da estratégia das guerras preventivas.

Hitler, nos primeiros anos do III Reich, invocava a necessidade de espaço vital para justificar a anexação e invasão de países vizinhos. Hoje os cérebros do IV Reich inventaram a formula das guerras preventivas em defesa da segurança e de interesses vitais dos EUA, supostamente ameaçados .

No seu inesquecível discurso de West Point, George W. Bush, dirigindo-se aos futuros oficiais da US Army abriu o jogo com um cinismo que surpreendeu o próprio establishment. Pouco inteligente, levou a hipocrisia ao ponto de afirmar que «Deus não é neutral». Estaria com ele, aprovando a guerra contra o Iraque.

O episódio suscitou um comentário irónico de Fidel, lembrando que o Papa condena a guerra. Afinal, perguntou, «quem pode falar em nome do Senhor, Bush ou o Santo Padre e os chefes de todas as igrejas?»

CRIMES E CRIMINOSOS

Não há exagero na afirmação de que o projecto de dominação planetária do Estado internacional do capital — repito isso constantemente — configura uma ameaça sem precedentes à humanidade.

A política que supostamente visa erradicar o terrorismo e eliminar os arsenais de armas de extermínio maciço pode, pela sua irracionalidade desencadear uma incontrolável vaga de terrorismo e contribuir para a disseminação e uso de armas bacteriológicas.

Aliás, até hoje o único país que usou a mais destruidora das armas — a nuclear — foi o de Bush, ao lançar as bombas atómicas (o Japão já estava então militarmente derrotado) sobre Hiroshima e Nagasaki.

Entretanto, a elite genocida, surda aos clamores da humanidade em defesa da Paz, desenvolve uma actividade frenética, empenhada em promover o holocausto do Iraque.

Um punhado de pequenos homens, investidos de muito poder, tentam nestes dias empurrar o mundo para o abismo.

Curiosamente, super falcões como Rumsfeld, Wolfowitz (o maquiavélico subsecretário da Defesa) e Perle (conselheiro do Likud sionista ) nunca vestiram o uniforme. Esses senhores, que fugiram ao serviço militar, entoam hoje cânticos guerreiros e têm pesadas responsabilidades no alastramento entre o corpo de oficiais da Força Aérea e do Exército de uma mentalidade fascinante.

Que argumento utilizará hoje Colin Powell em defesa dos crimes monstruosos cometidos no Afeganistão (o sangrento saque de Kandahar, o massacre de Mazar-i-Charif e o corte de línguas dos prisioneiros em Sebergham, por exemplo) sob a responsabilidade directa de oficiais superiores do Exército dos EUA?

Os feld marechais de Hitler que invocaram em Nurenberg o respeito sagrado pela disciplina na tentativa de justificarem os crimes da Whermacht e das SS foram condenados à morte. Hoje, militares dos EUA responsáveis por crimes similares são elogiados como heróis por Bush e os seus falcões. A contradição coloca-nos perante a dramaticidade dos desafios que a humanidade enfrenta.

GOVERNOS CONTRA POVOS

O tempo escasseia. A resposta dos povos, no dia 15, ao discurso da guerra foi comovedora, belíssima. Excedeu as previsões mais optimistas. Ficou transparente que o mundo condena a guerra exigida pelo sistema de poder dos EUA.

Os povos da União Europeia repudiaram, nas mais gigantescas manifestações de sempre, o comprometimento da maioria dos seus governos com a estratégia de loucura que Washington tenta impor.

Mas uma ambígua decisão pelo Conselho da NATO, dois dias após as manifestações, abriu a porta ao envolvimento daquela organização na anunciada guerra contra o Iraque. O recuo da França, ao viabilizar a unanimidade mediante um artifício, veio dissipar ilusões românticas.

Foi a pressão corajosa dos povos da França e da Alemanha, eu diria mesmo o temor de que a capitulação perante a arrogância de Washington provocasse explosões sociais nos dois países-chave da UE, foi o medo dos seus povos, que determinou as tomadas de posição de Chirac e Schroeder contra a guerra. Porque ambos são, obviamente, políticos conservadores. Por si só, as contradições que opõem os interesses do capital francês e alemão à estratégia do sistema de poder dos EUA seriam insuficientes para os fazer assumir a posição que abriu fissuras na Comissão Europeia e na NATO e provocou a divisão do Conselho de Segurança.

SOCIALISMO OU BARBÁRIE

Posta em movimento, a engrenagem da guerra não foi detida pelo protesto dos povos.

Bush e Colin Powell foram claros. Repetiram o discurso da mentira. Blair, consciente de que começam a faltar-lhe apoios no próprio partido, limitou-se a admitir um adiamento.

Provavelmente a data em que terá inicio o holocausto iraquiano já foi fixada. Mas o mundo poderá respirar durante duas semanas, até que o sueco Blix, chefe dos inspectores, apresente o seu próximo relatório, no dia 28, certamente tão ambíguo como os anteriores. Washington já informou que apresentará então uma nova resolução. Por outras palavras, o texto em que pedirá o aval do humilhado Conselho de Segurança para o genocídio de um povo. O NÃO à guerra do dia 15 confirmou que uma parcela importante da humanidade — a mais combativa — principia a tomar consciência de que o povo é o sujeito da historia.

Que vai acontecer nas próximas duas semanas?

Não há tempo para se promover um protesto ecuménico como o do último sábado. Mas o choque emocional por ele desencadeado continuará a produzir efeitos. Os governos, sobretudo os da Europa dos 15 (os da Polónia, Hungria, Bulgária, Republica Checa e Eslováquia rastejam perante Bush de mãos estendidas) não podem ignorar o significado de uma recusa firme dos povos da UE e da Rússia a serem envolvidos numa guerra imperial imposta pelo sistema de poder que governa os EUA. As manifestações assumiram aspectos de movimento insurreccional contra a guerra. Não é possível fechar os olhos a essa realidade e tapar os ouvidos.

Mas Washington e Londres insistem. Exigem a guerra. Bush e Blair, surdos ao clamor dos seus povos, comportam-se cada vez mais como porta vozes de democracias de fachada.

De Washington podem vir surpresas. Não é de excluir sequer a hipótese de que ocorram nos EUA atentados terroristas (organizados pela CIA ou organizações similares) com o objectivo de mobilizar apoios reticentes e enfraquecer a oposição à escalada belicista. Uma engrenagem tão perversa como a instalada ali nos centros de poder desconhece o que seja a ética na política.

Mas, aconteça o que acontecer, o capitalismo senil não vencerá a crise estrutural que lançou no desespero os sacerdotes do sistema. Está condenado. A chamada globalização neoliberal agravou os seus problemas em vez de os resolver.

Como sublinha Istvan Meszaros, a globalização capitalista «acciona forças que colocam em relevo não somente a incontrolabilidade do sistema por qualquer processo racional, mas também e simultaneamente, a sua própria incapacidade de cumprir as funções de controle que se definem como sua condição de existência e legitimidade» [2]

Na esperança de preservar o sistema, as forças mais retrogradas do sistema de poder dos EUA idearam e tentam executar um projecto de dominação e controle da Terra que, pela sua irracionalidade ameaça —repito— a própria sobrevivência da humanidade. Porque às hecatombes das guerras preventivas se somam a pilhagem e esbanjamento dos recursos naturais e a destruição galopante do ambiente.

O novo imperialismo planetário, prisioneiro de um circuito infernal produção-destruição, não pode subsistir sem as guerras preventivas que alimentam as caldeiras do capitalismo senil.

O malogro de experiências que, inspiradas no projecto de Marx, dele desviaram — criando uma legenda negra em torno do partido revolucionário, e do Estado burocrático nascido da sua perversão — não retiram actualidade à alternativa que Rosa Luxemburgo, num contexto histórico muito diferente, formulou pela primeira vez: Socialismo ou Barbárie.

Porque não há outra escolha possível.

Um socialismo de contornos desconhecidos — o andamento da história os traçaria — aparece como a única alternativa ao extermínio da humanidade como desfecho inelutável da dinâmica do capitalismo destrutivo.

O maravilhoso protesto humanista do 15 de Fevereiro reforçou a esperança. Afinal, é o homem o sujeito da Historia.
Resolução - RDC número 7
Quinta histórica para a Medicina Intensiva

A quinta-feira, dia 25 de fevereiro de 2010, vai entrar para a história da AMIB e da medicina intensiva de todo o país, pois nesta data foi publicado no Diário Oficial da União a Resolução da Diretoria Colegiada (RDC) número 7, que dispõe sobre os requisitos mínimos para o funcionamento de Unidades de Terapia Intensiva, visando a redução de riscos aos pacientes, visitantes, profissionais e meio ambiente.

A publicação dessa resolução é uma conquista da AMIB e de todos os profissionais da medicina intensiva, que há anos vinham lutando por esta causa, o que havia até então era uma Portaria 3432, do Ministério da Saúde, que era de 1998 e contemplava, superficialmente, somente as UTIs públicas do país.

Vale lembrar que no mês de maio do ano passado a Comissão de Defesa Profissional da AMIB publicou suas "Recomendações para o Funcionamento das Unidades de Terapia Intensiva", que foram elaboradas a partir das discussões dos Fórum de Defesa Profissional, ocorrido em abril de 2009, e visava estabelecer padrões mínimos para o bom funcionamento das unidades e reduzir riscos e aumentar a segurança de pacientes e profissionais. O documento foi disponibilizado no site da AMIB como forma de pressionar a Agência Nacional de Vigilância Sanitária (ANVISA) a fazer o mesmo.

Para acessar o documento, clique aqui.

O conteúdo da Resolução da Diretoria Colegiada, publicado no dia 25 de fevereiro, no Diário Oficial da União, é bastante amplo e contempla aspectos técnicos, de equipamentos e recursos humanos e inclui requisitos que devem ser adotados pelas Unidades de Terapia Intensiva Adulto, Pediátrica, Neonatal.

"A publicação desta RDC é, sem dúvida uma grande conquista, pois ainda hoje muitas UTI são abertas no país sem nenhum critério e, com esses requisitos já vamos conseguir melhor, em muito, a assistência e qualidade no atendimento oferecido aos pacientes", afirma o Dr. José Mário Telles, Presidente Futuro da AMIB.

A publicação da RDC também foi comemorada pelo Dr. Álvaro Réa-Neto, Presidente Passado da AMIB. "A publicação da resolução é mais um passo em direção a uma medicina intensiva forte, valorizada e útil para a nossa sociedade", afirmou.

Mas, mesmo sendo abrangente e bastante significativa para a medicina intensiva, a RDC ainda precisará ser melhorada em vários pontos. Um dos que promete gerar muitas discussões é o que diz respeito ao número de Enfermeiros por leito de UTI. A antiga resolução recomendava um profissional para cada 10 leitos, número de leitos considerado alto pelos enfermeiros, que defendem 5 leitos para cada profissional.
A nova RDC recomenda um enfermeiro para oito leitos, número considerado inadequado pela categoria.

"Acho que conseguimos um significativo avanço. Esta resolução está bem melhor que a anterior. Naturalmente que não conseguimos tudo, como o quantitativo de enfermagem e o de médicos de acordo com a gravidade dos doentes, mas muitos outros pontos foram contemplados. Vamos ver o copo meio cheio e continuar o trabalho de aprimoramento, comentou o Dr. Arnaldo Prata, Futuro Diretor Vice-Presidente da AMIB.

Para a Dra. Renata Pietro, Presidente do Departamento de Enfermagem da AMIB, mesmo sendo a RDC uma grande conquista, a luta continua para que mudanças sejam feitas e que a recomendação seja de um enfermeiro para cada cinco leitos.

"Reconhecemos que se trata de uma conquista a publicação da Resolução e que o primeiro passo foi dado, mas um longo caminho ainda precisa ser trilhado para que possamos ter melhores condições de atuação dentro do ambiente da UTI", afirma Renata Pietro.

Para a profissional é válida a afirmação que: Evidências científicas indicam que a instituição que não provê números e condições de trabalho adequados à enfermagem tem taxas mais altas de quedas, úlceras de compressão, erros de medicação, infecções hospitalares, readmissão, aumento no tempo de hospitalização e mortalidade.

Já a Dra. Débora Feijó Vieira, membro do departamento de enfermagem da AMIB, comemora a resolução, mas também defende que o número de leitos por enfermeiro deve ser cinco.

"A RDC ainda não está como nós, intensivistas, gostaríamos, mas, pelo menos, temos agora, uma norma com os padrões mínimos para o funcionamento de uma UTI. Esse é um momento de comemoração pela conquista. A resolução é importantíssima para a medicina intensiva, mas continuaremos a nossa luta pela qualidade assistencial e segurança dos pacientes, não focados somente no ponto de vista da enfermagem, mas de todos os intensivistas, inclusive nos colegas que ainda não estão contemplados nessa RDC. Outros pontos, como os que envolvem equipamentos, também precisam ser melhorados, aponta a Dra. Débora Vieira.

De uma forma geral, médicos intensivistas e enfermeiros concordam que a publicação da RDC é um marco e uma conquista de extrema importância para a atuação dos profissionais e também um norte para a abertura de novos leitos de UTI pelo Brasil. E concordam que esse foi o primeiro passo de muito que precisarão ser dados.

"Foi uma luta para conseguir que a RDC fosse publicada. Agora temos um documento para servir de referência para nossa especialidade. Pode não ter atendido a todas nossas reivindicações, mas continuaremos trabalhando em um grupo permanente para melhorar o documento", afirma o Dr. José Mário Teles.

E o próximo passo rumo às novas conquistas já está definido. "A ANVISA quer a ajuda da AMIB para fazer uma cartilha com as normas para implantação desses requisitos nas UTIs de todo Brasil e vamos ajudá-los nisso. Temos que pensar também em requisitos para o funcionamento das unidades semi-intensivas, que não podem ser deixadas de lado", define o Dr. José Mário.

"Acredito que nosso maior desafio é fazer com que essas normas sema cumpridas. Para isso a ANVISA já está preparando agentes da vigilância sanitária para fazer a fiscalização. A partir de agora todos nós somos responsáveis e devemos denunciar aquelas unidades que não cumprirem as normas da RDC", finaliza o Dr. José Mário.

Para ter acesso à íntegra da RDC número 7, clique aqui.